domingo, 11 de julio de 2010

SRI RAMANA MAHASHI



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Ramana Maharshi ().Pertenecía a la doctrina vedanta adwaita (‘no dual’, no hay almas y Dios, sino que las almas son Dios). Fue uno de los religiosos hinduistas más conocidos del siglo XX, junto a Paramahansa Yogananda y Sri Aurobindo. Vivió en la sagrada colina de Arunachala en Tiruvannamalai (a 170 km de Madrás) en el estado de Tamil Nadu. El núcleo de sus enseñanzas fue la práctica de atma-vichara (la indagación del alma).


Ramana Maharshi (30 de diciembre de 1879 – 14 de abril de 1950) fue un importante religioso hinduista.


Ramana Maharshi ).Pertenecía a la doctrina vedanta adwaita (‘no dual’, no hay almas y Dios, sino que las almas son Dios). Fue uno de los religiosos hinduistas más conocidos del siglo XX, junto a Paramahansa Yogananda y Sri Aurobindo. Vivió en la sagrada colina de Arunachala en Tiruvannamalai (a 170 km de Madrás) en el estado de Tamil Nadu. El núcleo de sus enseñanzas fue la práctica de atma-vichara (la indagación del alma).

Nació en una aldea llamada Tiruchuzhi, cerca de Madurai, en el sur de la India. Cuando tenía doce años falleció su padre y se fue a vivir con su tío a Madurai, donde asistió brevemente al instituto American Mission (misión estadounidense). A los dieciséis años, oyó a alguien mencionar la colina Arunachala. Aunque él no sabía el significado de la palabra (es el nombre de una colina sagrada asociada a la divinidad hindú Shivá) sólo oir este nombre causó un impacto en él. Por aquel entonces se hizo con una copia del Periyapuranam de Sekkilar, un libro que describe las vidas de los santos shivaístas (adoradores del dios Shivá). Ramana decía que hasta ese momento esa fue la única obra religiosa que había leído; despertó en él cierta curiosidad por el fenómeno religioso, que desconocía completamente.

A mediados de 1896 (a los 17 años), tuvo su primera experiencia sobrenatural: fue súbitamente abordado por el sentimiento de que iba a morir. Se acostó en el suelo, convencido de su muerte, retuvo la respiración y se dijo: «Mi cuerpo está muerto, pero yo aún vivo». Así alcanzó un espontáneo atma gñana (‘conocimiento del alma’): se dio cuenta de que él no era el cuerpo, sino el ser. Algunos autores

dicen que alcanzó el samadhi tras severas penitencias, pero Ramana negó siempre este extremo: «No tuve período preparatorio o purgativo de ningún tipo [...] no tenía idea de lo que era la meditación. [...] El ser no es realizado por la acción de nadie, sino precisamente cuando contenemos nuestro deseo de actuar, nos quedamos quietos y silenciosos y somos lo que realmente somos».


En su vida él era un ejemplo de orden y puntualidad, además colaboraba en cocinar, era un gran cocinero, nunca aceptó que se le diera un trato especial de ninguna manera, siempre fue respetuoso de todas las creencias. Maharshi conocía perfectamente el inglés, el hindi, el tamil y otros idiomas de la India, y aunque no es muy conocida su faceta de traductor, realizó varias traducciones de los clásicos a petición de sus discípulos, como obras de Shankara Acharia, etc.

Cabe destacar que, como la mayoría de los maestros hinduistas, fue un vegetariano vegano, es decir tenía como condición para el desarrollo espiritual de alto nivel, la necesidad de consumir alimentos sáttwicos (puros) es decir no consumir alimentos basados en la matanza de animales, ni sus derivados. Al igual que san Francisco de Asís, fue un gran amante de los animales, siempre los cuidó y protegió, de manera maternal, él decía: «No sabemos qué almas pueden habitar esos cuerpos y para completar qué parte de su karma buscan nuestra compañía». Su discípula más devota fue su vaca Lakshmí. También había varios perros en el áshram (en la India los perros son muy despreciados y maltratados), que incluso no comían hasta que Ramana comía, también varios pavos reales, monos, mangostas, ardillas y hasta serpientes.

En 1938 recibió la visita del primer presidente de la India, Rajendra Prasad, quién declaró que había ido a recibir el darshan (presencia, ‘visión’) de Ramana por consejo del propio Mahatma Gandhi, que le había dicho literalmente: «Si quieres tener paz, ve al Ramana áshram (el monasterio de Ramana) y permanece unos días en presencia de Sri Ramana Maharshi. No hace falta que hables ni que le hagas preguntas».

En 1947 se temía por su salud y en 1949 se le detectó un tumor canceroso en el brazo izquierdo. Se sometió a varios tratamientos, pero ninguno dio resultados, se le veía indiferente frente a su final. A sus discípulos que se lamentaban les decía: «Se desaniman porque dicen que me voy, pero ¿pero adónde podría ir, y cómo?». Falleció el 14 de abril de 1950, a los 70 años de edad.

Ramana enseñó un método llamado atma vichara (autoindagación del alma), en el que el buscador focaliza su atención continuamente en el «pensamiento yo» (la base de la actividad mental), con el fin de encontrar su origen. Al principio esto requiere esfuerzo, pero finalmente surge algo más profundo que el ego, y el pensamiento se disuelve en el atman-Brahman (alma-Dios). Ramana creía en las palabras del Mandukia upanishad dice: «Aiam atma brahma» (‘el alma es Dios’).[2]

Ramana es reconocido como un maestro hindú de la corriente de pensamiento védico vedānta (‘final de los Vedás’) aduaita (‘no dual’, no hay almas y Dios, sino que las almas son Dios), y tuvo muchos seguidores en India y en el exterior.

El pensamiento de Ramana se basa completamente en la doctrina adwaita que se desprende de los textos Upanishad.

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